Nosotros, a lo nuestro

«…ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». (Lc 21,18)

Javier Trapero @trapiscolaviski
Correo electrónico: comunicacion@misacores.org.

 

En mis escritos suelo ser bastante comedido a la hora de definir situaciones políticas y sociales. Procuro hacer una descripción lo más neutra posible y, desde ahí, dar una visión desde el Evangelio, porque ¿quién soy yo para juzgar cuando Jesús fue el que nos dio el ‘manual de convivencia’* (el auténtico)? En esta ocasión, me siento, en cierto sentido, obligado a ser contundente. Creo que la situación actual de degradación de valores ética y moral es inadmisible. No puede ser que se haya institucionalizado la corrupción. Que, además, parte de ella haya sido a costa del sufrimiento de las personas con las mascarillas en plena pandemia, como en Canarias o Almería. Que para más ahondamiento en la degradación, se utilice el dinero corrupto para la prostitución, actividad que degrada a la mujer en particular y al ser humano en general. Que se utilicen las herramientas que nos protegen a la ciudadanía de los delincuentes, para atacar a los adversarios políticos. Un ataque a la propia convivencia democrática. Que el acoso sexual en los órganos de mando de quienes nos gobiernan haya sido, poco menos, que normalizado. Que la polarización de ideas no deje que nos podamos expresar libremente, ni en las conversaciones de bar. Que unos comicios electorales, donde se deben debatir ideas y aportar soluciones, los discursos estén plagados de insultos. Que… etcétera, etcétera.

Piensa en la España de hace un siglo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá también terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. […] antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, […] por causa de mi nombre» (Lc 21,1012). No es mi intención hacer un símil catastrofista de la situación. En lo que me quiero fijar es en la conclusión que Jesús da al final de esta lectura del Evangelio de san Lucas, que parece haberlo dicho en el segundo cuarto del siglo XX.

Jesús siempre termina con un mensaje de esperanza cuando nos describe una situación apocalíptica como esta: «…ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (Lc 21,18). En esa parte del Evangelio nos dice que estará a nuestro lado, y que nos ayudará en esos momentos. Fíjate en su conclusión: «con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Ante tanta degradación social, si queremos evitar que se alce «pueblo contra pueblo», no nos aconseja Jesús que la combatamos con más violencia y confrontación. Nos pide seguir ‘a pico y pala’. Siendo «perseverantes» en nuestra forma de actuar. Perseverantes en el Evangelio. Nuestro propio ‘manual de resistencia’** (el auténtico).

Es decir, por mucho que parezca que vamos a padecer. Con nuestra perseverancia, llevando el amor de Dios a todas partes, prestando atención a quienes sufren y a las personas que están en necesidad,…  nosotros, a lo nuestro.

 

Foto: www.freepik.com

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