Me duele el mundo

Por: P. Joaquín Herrera, msc

Sal un momento de ti, mira a tu alrededor. ¿Qué ves? ¿Qué sientes frente a lo que te rodea? Puede ser que digas ante la realidad: «me duele la patria»; «me duele Ucrania y los países que sufren violencia en nuestro planeta»; «me duele la indiferencia de la sociedad»; «me duele la pérdida de fe en las nuevas generaciones»; «me duele la infinidad de niños que sufren por el egoísmo de los mayores». Me duele, me duele…

En otras circunstancias, con matices diferentes, los mismos sentimientos se tenían en tiempos del profeta Isaías y en tiempos de la vida terrena de Jesús. Pero ambos vislumbran algo nuevo para el futuro: «El pueblo que habita en las tinieblas vio una gran luz» (Isaías 9,2). Nuestra fe es un regalo envuelto de esperanza. En la Biblia no hay análisis de la realidad que no concluya en una apertura a algo nuevo, en un grito de esperanza. Hasta el último libro bíblico, cuando nos habla del final de los tiempos, concluye en que éste es el inicio de “unos cielos nuevos y una tierra nueva”. Esperanza cristiana centrada en una persona: Jesucristo. “Mira, vengo pronto y traigo mi re-compensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo”.
¿Cómo andas de esperanza?

(Lee si quieres: Ap. 21 y 22)

Foto: P. Sergio Codera, SDB. @sercode. @quierosersanto_

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