La huella del misionero

P. Chuso, siempre estará presente en Barcelona.

Se siguen sucediendo las celebraciones y escritos en recuerdo del P. Chuso. Ya publicamos uno de ellos enviado desde Valladolid y ahora nos mandan otro, tan emotivo como aquel, desde Barcelona, y que fue leído al final del homenaje que quisieron rendirle muchos antiguos alumnos del Colegio San Miguel y feligreses del Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

Por: Antiguos alumnos de Barcelona

 

La vida nos regala encontrarnos con personas especiales que ejercen sobre nosotros una influencia positiva, que nos ayudan a crecer, que nos aportan cosas buenas… Y una de esas personas especiales ha sido sin duda el P. Jesús Manuel Lada Tuñón, Chuso, como todos le conocíamos.

Madre y Maestra. Jesús Lada. Chuso. Hermandad Misionera de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. MSC

Todo bondad. Una persona realmente buena, amable, simpático, generoso, entregado. Un cristiano fiel y coherente, un misionero y sacerdote ejemplar, con una Fe inquebrantable y contagiosa. Siempre con una sonrisa en su rostro, una palabra cariñosa, preocupándose por todos, siempre dispuesto a atenderte… El vivo ejemplo de la entrega evangélica por los demás, sin límites…

También un asturiano orgulloso de sus orígenes y al que le encantaba volver a Serrapio de Aller, su tierra natal, a disfrutar y descansar cuando sus obligaciones se lo permitían. Una persona que revelaba el rostro humano de Dios y su amor misericordioso, que, como anunciaba su nombre, Jesús Manuel, el Emmanuel, el Dios con nosotros, ponía a Cristo y su Evangelio en el centro de su vida y que, con su ejemplo, lo transmitía gozosamente a todos los que le rodeaban. Cristo era el que guiaba sus pensamientos y acciones. Recordamos con qué unción realizaba la consagración en la Misa, reconociendo a Cristo, al Dios que se encarna, en ese pan que, en sus manos y por la acción del Espíritu Santo, se transformaba en alimento de salvación.

Madre y Maestra. Jesús Lada. Chuso. Hermandad Misionera de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. MSC

Hombre de gran fe. Chuso era, además, una persona con una profunda espiritualidad, constante en la oración, poniendo el acento en la fidelidad a las pequeñas cosas, recordando lo que dice el Evangelista San Lucas en el capítulo 16: «El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho». Una espiritualidad que se alimentaba también de su relación con el movimiento de los Focolares, fundado por Chiara Lubich, y que le ayudaba también en poner a Cristo y a los más necesitados como su prioridad.

En la Ciudad Condal. Fue destinado a Barcelona en el verano de 1986 y, enseguida, se puso manos a la obra, impulsando la pastoral del Colegio San Miguel y del Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, con la creación de grupos de oración y formación cristiana de jóvenes, la animación de las eucaristías dominicales, las convivencias escolares, las clases de religión, las catequesis de Primera comunión y Confirmación, la organización de encuentros juveniles en Valladolid, los campos de trabajo en Valdeteja, las Pascuas juveniles en Alella y Canet de Mar, las campañas de recogida de alimentos, las tómbolas benéficas para las misiones MSC en Centroamérica, las capellanías en un colegio de religiosas en el barrio de Horta… un trabajo y una entrega incansables, a pesar de las molestias que le ocasionaba su maltrecha espalda o los fuertes dolores que le producía una hidrocefalia que tardaron tiempo en diagnosticarle. Nunca una mala cara, ni un reproche.

Un cristiano fiel y coherente, un misionero y sacerdote ejemplar, con una Fe inquebrantable y contagiosa. Siempre con una sonrisa en su rostro, una palabra cariñosa, preocupándose por todos, siempre dispuesto a atenderte.

Sus enseñanzas. Gracias a todo esto y especialmente a su carisma, aprendimos muchas cosas y valores, y nos ayudó a madurar y vivir nuestra Fe en Dios. Por todo ello, damos gracias al Padre celestial por haber puesto a Chuso en nuestro camino y a ti, Chuso, por toda tu entrega y amor y por todo el bien que nos has hecho. Así te recuerdan con inmenso cariño los que fueron alumnos tuyos y sus familias y los profesores y el personal con los que compartiste tarea en el Colegio, los jóvenes que se formaron en los grupos y encuentros, los feligreses del Santuario y tantas personas que tuvieron la dicha de conocerte.

 

El triunfo del corazón. Queremos acabar con una frase de San Pablo en su 2ª carta a Timoteo y que bien podría haber pronunciado el mismo Chuso: «yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación” (2 Timoteo 4,68).

Chuso, una vez más, gracias por todo. Descansa en paz, amigo.

 


Un homenaje

El sábado 8 de noviembre a las 19:30 h, en el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, se celebró una misa funeral por el Padre Jesús Lada, “Chuso”, que murió el 2 de octubre de 2025. La celebración fue concelebrada por los padres Francisco Blanco, Willy Méndez, Jorge Morales y el diácono Gian Luca Pitzolu.
Se congregó un numeroso grupo de personas que tuvieron la suerte de conocerlo durante su paso por Barcelona, en los años 80 y 90, para compartir el cariño y el agradecimiento hacia Chuso después de tantos años. El P Francisco Blanco, en la homilía, expresó la vocación especial que Chuso llevó a cabo: la misión por y para los jóvenes, desde el Amor de Dios, el trabajo diario, la oración y la profunda Fe en Jesucristo, siempre con una sonrisa para todo el mundo.
Hacia el final de la misa algunos asistentes expresaron espontáneamente lo que Chuso representó para sus vidas, en momentos cruciales, cuando contaban entre 17 y 20 años. En cada caso, a pesar del paso del tiempo, esa vivencia y ese ejemplo han perdurado. El paso de Chuso por Barcelona dejó una Luz que se mantiene viva y que perdurará entre esta comunidad. Alguien dijo: “Chuso siempre estará presente en Barcelona” y, como si todavía estuviera allí, su recuerdo se hizo vivo. La alegría por el reencuentro, después de 30 años, se mezcló con la emoción de su recuerdo.

 

 

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