La esperanza en el futuro (Haití)
La difícil labor de la misión en Haití
En este segundo reportaje dedicado a Haití, el P. Amos Jean, msc, nos describe la misión que los Misioneros del Sagrado Corazón realizamos en este país del Caribe. Complicada labor en un país muy pobre y sumido en la violencia de las bandas.
Por: P. Amos Jean, msc
El 24 de agosto de 2024, hemos celebrado 25 años de presencia en Haití. No se pudo llevar a cabo nada de lo planificado por la situación socio-política del país. Se quería reunir a todos los MSC nativos de Haití, incluso pensamos en la presencia del Superior General, pero por la situación de violencia extrema no se pudo.
Muy activos. Nuestra misión en Haití está formada por la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que cuenta con un centro médico, y la casa de formación, también seminario, con postulantes, prenovicios y estudiantes de Teología.
Somos 23 Misioneros del Sagrado Corazón nativos de Haití. 12 nos encontramos en nuestro país, uno está en Cuba, otro se encuentra en Francia, uno más en Canadá y ocho en la vecina República Dominicana.
Los estudiantes de Teología, realmente, deberían estar estudiando en el teologado que la congregación tiene en El Salvador, pero las circunstancias lo impiden por el momento. Desde el año 2020, primero por la pandemia de Covid y después por la situación política y la violencia social que tenemos en Haití es casi imposible obtener la documentación para viajar a otros países.
Casa de formación. En el seminario, las ocupaciones son las normales de un centro de formación. Además, para desarrollar alguna actividad más misionera, que pueda complementar la parte de formación propiamente dicha, junto a la oración y los retiros, hacemos encuentros con niños y adolescentes de la zona. Nos sirve también para tener una presencia más cercana con ellos, dar alguna charla, reunirnos a celebrar momentos festivos del calendario litúrgico. No podemos tener muchas actividades ahora, la situación de Haití nos lo impide. Ciertamente, antes teníamos más, sobre todo en la parroquia.
Evangelización y más. En la parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, además de las lógicas actividades pastorales, hay mucha actividad de movimientos y grupos a los que acompañamos. Realizamos visitas a enfermos, que no hemos dejado de hacer a pesar de la situación que vivimos.
La realidad de las pandillas también está presente en la parroquia. Estos grupos armados los forman jóvenes de familias de la comunidad parroquial que pertenecen a la iglesia, muchos son de la zona en la que nos encontramos. Algunos de los pandilleros antes venían a la parroquia, participaban de las actividades, hasta que fueron reclutados por las pandillas. Ciertamente, por eso tampoco hay tanto ‘desastre’ con nosotros. Es verdad que tampoco los tenemos identificados como tal, ni buscamos estigmatizarlos tratando de identificarlos. Puede ser que los haya, que sigan viniendo, pero no se significan abiertamente. Sí, posiblemente haya alguno en conexión con las pandillas. Algunas madres, cercanas e implicadas en la comunidad parroquial, sufren porque no quieren ver a sus hijos ahí, comparten su sufrimiento con nosotros porque psicológicamente no están bien.
Una zona muy pobre. La mayoría de los muchachos que se unen a las pandillas, lo hacen para ganar dinero. Como si fuese para ellos una profesión. Desgraciadamente, para una gran parte es una forma de salir adelante. Por eso, las pandillas reclutan muchos adolescentes, valiéndose de esta situación de vulnerabilidad. Estamos en una zona muy deprimida socialmente. Antes del estallido de violencia y desórdenes, funcionaba un almacén importante de frutas que exportaba mercancías a Estados Unidos. Ahora, el transporte de productos está tan restringido que le es imposible desarrollar su actividad comercial, por lo que muchas personas que trabajaban ahí se han quedado sin ingresos.
Como esta empresa de frutas, muchas otras han tenido también que cerrar, dejando a gran número de personas en paro, sin ningún tipo de ingresos familiares. Ahora bien, si los pandilleros llevan dinero a casa, no lo sabemos con certeza.
El ambiente social, las dificultades que nos pone esta situación de violencia, no nos impide mirar al futuro y ayudar a la gente a cubrir sus necesidades.
A veces, uno puede ver a gente por la calle con naranjas o cartones de huevos para revender. Muchas mujeres de la parroquia lo hacen. En ocasiones, nosotros mismos les compramos para ayudar, es una motivación extra para estas personas, una forma de salir adelante. Vivimos una realidad basada en la economía de subsistencia. Muchas veces no me explico cómo es posible que una persona pueda hacer algo con lo poco que consigue, que puedan ayudar a su familia, pero lo consiguen. De esta forma alimentan a su casa.
Un centro de salud. Además del acompañamiento a enfermos, la liturgia, la catequesis, la ayuda a las familias… la parroquia gestiona un centro de salud. Forma parte de la misión, porque, tras el devastador terremoto de 2010, vimos la importancia de cubrir esta necesidad de la población en el ámbito de la salud. Actualmente, nos es muy complicado mantener la actividad, pero gracias a las aportaciones exteriores lo conseguimos. Hemos recibido fondos de los MSC de Alemania con los que podemos pagar al médico y las enfermeras. A muchas personas sin recursos económicos las tratamos de ayudar para que tengan, al menos, los primeros auxilios, una atención primaria que no recibirían de otro modo. Al menos, les podemos proporcionar las medicinas de esos primeros auxilios.
Todo se gestiona desde la parroquia. Funciona todos los días, desde las 8:00 hasta las 14:00 h. El doctor realiza una asistencia primaria y un dentista acude los jueves y sábados. Es un médico de la zona. Por la situación social, últimamente no se puede tener una pauta de asistencia muy definida. En los avisos de las misas, informamos de los días que va a poder pasar la consulta dental. Por su parte, el médico generalista se encarga de derivar al hospital a las personas que necesitan la asistencia sanitaria de un especialista.
Donaciones. El centro de salud es un proyecto 100% MSC, el Estado no se hace cargo de ningún servicio, ni financiación. El equipo permanente lo forman el médico, dos enfermeras y una auxiliar para realizar los análisis de sangre. Tenemos materiales y utensilios para las extracciones y contamos con aparatos de laboratorio donados por otras Provincias MSC.
También la Provincia MSC de España nos ha donado un generador de energía con el que nos aseguramos la luz, imprescindible para poder desarrollar nuestra actividad.
Proyectos a futuro. El ambiente social, las dificultades que nos pone esta situación de violencia, no nos impide mirar al futuro y ayudar a la gente a cubrir sus necesidades. Tenemos la intención de ir a otra zona del país. Queremos abrir una escuela técnica laboral, con la que ayudar a la juventud. Por ahora, ayudamos a estudiantes de forma individual. Hemos concedido algunas becas para jóvenes de familias con pocos recursos, que no tienen posibilidad de pagar y nos hemos hecho cargo del 100% del coste de susestudios. Contamos también con la ayuda de amistades con las que financiar medias becas. También tenemos en proyecto abrir una misión en otra parroquia del país. Como MSC debemos estar donde la gente nos necesita. Esta situación del país, sobre todo donde estamos, en la capital, nos da una razón más para acompañar a la gente. Salir, ver las necesidades de las personas, acompañarlas y, desde ahí, proyectar hacia el futuro, siempre con esperanza. El hecho de acompañar a la gente ya es algo importante.