100 años de misión (RD Congo)
Los Misioneros del Sagrado Corazón fuimos una de las primeras congregaciones religiosas que evangelizaron el noroeste del Congo Belga, actual República Democrática del Congo (RDC). La llegada formó parte de la expansión del catolicismo a muchas partes de África entre las dos guerras mundiales. En suelo congoleño, propiedad privada del rey belga Leopoldo II, la presencia de ‘misioneros sin fronteras’ parecía necesaria para poner en práctica el lema de su fundador, Julio Chevalier: ‘Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús’.
Por: Lazare Elenge, msc. Para los Misioneros del Sagrado Corazón en la RDC, el año 2024 tuvo una connotación especial con la celebración del centenario de nuestra misión y de la presencia en suelo congoleño. El deber de ‘hacer memoria’ está a la orden del día. En la RDC, dos celebraciones marcaron este acontecimiento histórico: la apertura del año jubilar en Bamanya y su clausura en Kinshasa, en el mes de diciembre pasado.
Un poco de historia. Antes de nuestra llegada, el rey de Bélgica había instado al papa León XIII a presionar a los monjes que, en la Edad Media, habían hecho mucho por “evangelizar los páramos de Europa”. Como resultado, los trapenses de Wesmalle aceptaron abrir una misión en los alrededores de Coquilhatville, en concreto en Bamanya, el primer pueblo cristiano de la región noroeste de la RDC. Para estos trapenses contemplativos, fundar una misión y proseguir el trabajo muy activo de las misiones era un reto importante y esta misión parecía contraria al espíritu de la orden. En un capítulo celebrado en Roma, estos monjes decidieron ceder su labor misionera evangelizadora a una congregación apostólica activa: los Misioneros del Sagrado Corazón. Los misioneros trapenses que deseaban continuar la misión en el Congo optaron por convertirse en Misioneros del Sagrado Corazón. En 1924, Roma concede a la joven provincia belga de los MSC su propio campo de misión en el Congo Belga: la prefectura apostólica de Tshuapa, en la provincia de Ecuador.

Sólo queda ya el P. Peter Laschan de los que llegaron desde Europa.
El año 1924 marcó así la salida de los tres primeros Misioneros del Sagrado Corazón belgas en suelo congoleño. El P. Edouard Van Goethem, junto con dos cohermanos MSC, Louis Vertenten y E. Van der Kinderen, embarcaron en el puerto de Amberes el 23 de septiembre. En 1929, el P. Nicolas Bovy, en aquel entonces provincial belga, tuvo que abandonar la Obra flamenca en Valonia para disponer de un buen número de misioneros en la nueva tierra de misión. En 1966, el Centro Nacional de Documentación belga publicó unas estadísticas que situaban a los Misioneros del Sagrado Corazón belgas en el noveno puesto en cuanto a personal entre las treinta y cuatro órdenes y congregaciones religiosas de aquel país censadas en la antigua colonia.
También nuestras hermanas. En 1933, la Prefectura Apostólica pasó a ser Vicariato Apostólico. Monseñor Van Goethem es nombrado obispo. En 1950, el número de sacerdotes en misión aumenta a más de cincuenta: se reparten entre quince puestos de misión, incluidos dos leprosarios. Además de los Misioneros del Sagrado Corazón, había un grupo de Hermanos de las Escuelas Cristianas, muy activos en la enseñanza, así como un buen número de monjas, en particular, las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que habían llegado al Congo Belga en 1925. A partir de los años 50, alrededor de 1955, la provincia MSC de Baviera-Austria comenzó a participar en la labor misionera de esta región de África. El obispo Vermeiren, msc, les confió toda la parte oriental de la misión. En sólo cuatro años, contaban ya con 13 padres y dos hermanos Misioneros del Sagrado Corazón. En 1961, su misión se separó del antiguo Vicariato de Coquilhatville. Como consecuencia, se convirtió en una diócesis autónoma con el doble nombre de Bokungu-Ikela.

Tras la eucaristía presidida por el arzobispo de Mbandaka-Bikoro, Monseñor Ernest Ngboko, en la inauguración del centenario en Bamanya.
El Centenario. Bamanya, el pueblo donde se celebró la apertura de este año conmemorativo, está situado a diez kilómetros de Mbandaka, en la provincia de Ecuador. Los Misioneros del Sagrado Corazón estamos presentes allí, atendiendo una parroquia y acogiendo a aspirantes. También nos ocupamos de la biblioteca Aequatoria, que fue fundada por el P. Gustave Hulstaert, que pasó allí la mayor parte de su vida y murió en 1990.
Con motivo de la apertura del año jubilar, que se celebró el 7 de abril de 2024, se organizaron actividades para mostrar nuestra historia MSC, la llegada al Congo, el carisma, la espiritualidad, la misión, la formación, etc. Ha sido un año cargado de exposiciones, actividades culturales y la gran celebración eucarística presidida por el arzobispo de Mbandaka-Bikoro, Monseñor Ernest Ngboko. Este centenario también lo celebran los monjes trapenses de Wesmalle (Bélgica). El 12 de agosto, fiesta del Beato Isidoro Bakanja (+1909), una delegación de MSC y diocesanos de Mbandaka-Bikoro visitó el monasterio de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, dirigido por los Padres Trapenses, para dar gracias con los monjes por la misión del Congo-Coquilhatville, que los MSC belgas heredaron en 1924.
Un enorme agradecimiento a todos nuestros hermanos Misioneros del Sagrado Corazón que aceptaron dejar sus países occidentales para venir a compartir las precarias y austeras condiciones humanas de nuestro pueblo congoleño.
100 % africana. Los días de pioneros han terminado. La responsabilidad de la misión está en manos de los Misioneros del Sagrado Corazón africanos. En su compromiso misionero y su labor evangelizadora, los MSC congoleños trabajan para perpetuar la Espiritualidad del Corazón. Actualmente, sólo hay un Misionero del Sagrado Corazón Europeo en la R.D. Congo, el P. Peter Laschan, de la Provincia de Alemania del Sur-Austria, ahora miembro de la Unión MSC África Francófona. Recordamos que la Provincia de Bélgica y Alemania del Sur-Austria formaban dos regiones. En 1986, después de la gran asamblea MSC en Boende, los Misioneros del Sagrado Corazón de la región del Congo se unieron a los Misioneros del Sagrado Corazón de la Provincia de Francia-Suiza que, en aquella época, trabajaban en Senegal y Camerún. El primer sacerdote MSC congoleño, el P. Boniface Kamay, fue ordenado sacerdote en 1986.
En la RDC, el número de MSC ha disminuido como consecuencia de las diversas guerras del país. En la actualidad, el Distrito MSC del Congo cuenta con más de cincuenta cohermanos (sacerdotes y hermanos) de votos perpetuos, incluido un obispo destinado a la diócesis de Bokungu-Ikela. Los MSC congoleños trabajan en los dos Congos, Camerún, Senegal, Norteamérica y Europa. Trabajan en la pastoral parroquial y apoyan los movimientos vinculados a la Espiritualidad del Corazón. También participan en la educación y formación de los jóvenes y en la atención a personas enfermas y vulnerables. El Distrito MSC del Congo tiene varios jóvenes en formación en Camerún, así como en la RDC.
La actualidad. Hoy en día, estamos implicados activamente en la sociedad congoleña, con el fin de responder a retos como la calidad de la educación, la formación científica y profesional de los jóvenes, la instalación de pozos de agua potable y el apoyo a las madres solteras.
El año jubilar de la presencia y misión en la República Democrática del Congo finalizó en Kinshasa el 8 de diciembre. Así pues, a partir de ahora, se invita a cada MSC a prestar más atención si cabe a la fraternidad evangélica, la responsabilidad misionera, el compromiso personal como religiosos en los apostolados vinculados a nuestro carisma, pero también especial sensibilidad a las cuestiones de la inclusión de las personas marginadas y la ecología.
Gracias. Por último, un enorme agradecimiento a todos nuestros hermanos Misioneros del Sagrado Corazón que aceptaron dejar sus países occidentales para venir a compartir las precarias y austeras condiciones humanas de nuestro pueblo congoleño. Mucho ánimo a todos los MSC que trabajan en condiciones muy difíciles para cumplir con su vocación. Los obstáculos misioneros que encontramos pueden ser oportunidades para realizar la obra del Amor de Dios. Nuestro querido fundador, el P. Julio Chevalier, decía: “mientras la mano de Dios esté con nosotros, la confianza es un deber”. Confiemos en Dios, confiemos en cada MSC que trabaja en suelo congoleño; confiemos en el futuro.